Vulnerable al mundo
que me alimenta
de nada vale esconderme
te llevo dentro del alma
o quizá sea yo
el que te alienta,
me arugas el rostro
los ojos me nublas,
cabizbajo y encorvado me quieres
por mi oxigeno te mueres
y me clavas alfileres
en la sonrisa que no fui,
llanto de infancia
que no encuentra calma
siempre bañado en lagrimas
que tormento de existir,
…
mátame ya tristeza
o déjame sin ti vivir.
© Juan Carlos Saceda
