Hay momentos
en los que se me cae
el alma a los pies
y me siento hueco,
huero,
vacío
y no duele el amputar,
duele lo que no hay,
duele la nada,
duele el sin mundo
y el hablar
y el callar
y el gentío,
y la más oscura soledad
y la luz clara
que alumbra el camino,
pero queda respirar
beber palabras
fluir los vientos
ser el rio.
© Juan Carlos Saceda
